InicioSociedadAño nuevo en guardia: médicos, enfermeros, trabajadores y conductores que mantienen viva...

Año nuevo en guardia: médicos, enfermeros, trabajadores y conductores que mantienen viva la ciudad durante las fiestas

La Nochebuena en la Patagonia tiene un color especial. No es solo el viento que suele barrer las calles de Comodoro Rivadavia o la luz del sol que se resiste a morir en el horizonte de la tarde; es el movimiento de una ciudad que, aunque en estos tiempos de actividad reducida, nunca para y se mantiene activa aun cuando muchos celebran.

Para la mayoría, el 24 de diciembre fue una carrera contra el reloj para llegar a la mesa. Para Luis Escobar (médico), Gisela Garzón (enfermera), Analia Cáceres (farmacia) y Adriana Araneda (Uber), el reloj marcó el tiempo de descanso en una jornada en la que les tocó trabajar, mientras el resto de la comunidad celebraba.

EL LUGAR DONDE LA URGENCIA MANDA

Luis Escobar es médico de urgencias y hace nueve años trabaja en el Hospital Regional. Para él, trabajar en las fiestas ya es parte de un ciclo natural: los turnos se intercalan año tras año. Así, le toca trabajar en Navidad o en Año Nuevo.  

“No vendemos ni un fosforito”: el descargo del “Mago Tole” tras el uso de pirotecnia ilegal en Navidad

Este año, el destino lo puso en la guardia de 24 horas en Nochebuena y llegó a las 12 junto a sus compañeros, otros profesionales a quienes también les tocó trabajar, como los de laboratorio, enfermería y rayos.

“Me tocó trabajar, porque generalmente solemos dividirnos: una fiesta la trabajamos y la otra no. Y en cuanto al trabajo puedo decir que esta Navidad hubo poco trabajo de noche; pudimos brindar tranquilos. Se ve que la gente decidió pasarla más en familia, porque no hubo nada: borrachos, accidentes de tránsito, intoxicaciones; no hubo nada de eso”.

Cuando lo relata, Luis lo dice con alivio. En su memoria habitan otros años en que a la guardia llegaron todo tipo de casos. Así, cuando el reloj marcó las 12, brindaron todos juntos, en un brindis comunitario donde incluso sumaron al personal policial que cumple adicionales: dos jóvenes que pasaron su primera fiesta trabajando como uniformados.

Comodoro: más de 20 incendios y cientos de animales perdidos tras los estruendos en Navidad

“Hicimos una mesa con enfermería e invitamos a los policías que hacían seguridad; era su primera fiesta trabajando, se acaban de recibir de policía. Hace poquito que están trabajando. Una era de Lago Puelo y el otro de Esquel. Les preguntamos: ‘¿Ustedes son de acá?’ y brindaron con nosotros; los invitamos a comer y compartimos. Yo me encargué de comprar las bebidas, algunos de mis compañeros hicieron empanadas, el famoso fiambre alemán; hicimos toda la mesa y ahí compartimos”.

A las 8 de la mañana del otro día, Luis terminó su turno y se fue a descansar. Luego celebró con su familia.

TAMBIÉN EN LA TARDE

Gisela Garzón (32) es licenciada en Enfermería y hace 10 años trabaja en la Clínica del Valle; en la actualidad es supervisora de Enfermería en sala general. En su caso, trabajó en la víspera de Navidad, a diferencia del año pasado, que le tocó trabajar durante el brindis.

Escalofriante hallazgo: una mujer se cortó el dedo y lo tiró al mar como una ofrenda umbanda

“Ya llevo diez años trabajando en Clínica del Valle, así que tengo unas cuantas fiestas navideñas en la clínica. Antes trabajaba en terapia intensiva. No todos los años te toca, vamos rotando. Entonces, como yo trabajé el año pasado y este año no me tocó, estuve de tarde y salí a las 10 de la noche, súper agotada; los festejos se hacen un poquito más cuesta arriba”.

Gisela pone palabras a un sentimiento recurrente en el personal de salud: la melancolía de dejar a la familia mientras ellos preparan la mesa, pero sabe que es la demanda de un oficio que nunca para. 

“Es triste ver cómo todos se visten y preparan la cena, mientras vos te ponés el uniforme y salís con tu tupper para compartir en el trabajo, pero así como soy yo, somos un montón de trabajadores más; asimismo también los pacientes y sus familias”.

Papá Noel leyó mal su carta y le envió un insólito regalo a una nena en Navidad: “Le voy a contar todo a mamá”

Esta Navidad, a otro grupo le tocó brindar en la guardia. Ella, en su caso, lo hizo con su familia, que la esperó para cenar cerca de las 11 de la noche, adaptando sus tiempos a ella. “Es raro llegar tarde; todos te esperan para comer. Así sucede siempre en nuestro trabajo, pero en fiestas tiene otra relevancia. En mi caso no tengo hijos, pero hay otras enfermeras que sí; entonces son otras realidades, mucho más duras, pero es parte de nuestra tarea”, dice con orgullo y entendimiento.

Gisela es enfermera en Clínica del Valle. Foto: Archivo personal.

ENTRE LA VENTANILLA Y LOS MEDICAMENTOS

Patagonia: una cañita voladora desató un incendio y una familia perdió su vivienda en Navidad

Analía Cáceres (41) es otra de las trabajadoras de Comodoro que le tocó trabajar en Navidad. Hace nueve años presta servicios en Farmacia Social y es la primera vez que le toca trabajar durante la hora del brindis.

En su caso le tocó el turno de la tarde-noche en la esquina de Roca y Chile, y tuvo una víspera de atención comercial y pedidos de todo tipo. “Me tocó entre medicamentos”, dice entre risas. Se movió muchísimo. Entré a las cinco y no me paré hasta las diez menos cuarto de la noche.

Lo curioso es la radiografía de la venta: desde gente buscando medicamentos con recetas hechas los primeros días de diciembre, hasta tinturas y regalos, incluso media hora antes del brindis. 

“Hubo mucha gente haciendo fila, pero nada urgente. Mucho Resakit, mucho Metasol y lo más loco que me pareció fue que a las once y media vino una señora a buscar tres regalos. Me ganó la ansiedad y le pregunté si se había olvidado. Me dijo que le habían caído tres personas de sorpresa, así que salió corriendo a comprar los regalos”.

“Nunca tuvimos una Navidad tan mala como esta”: las jugueterías de Comodoro cerraron diciembre con una caída histórica de ventas

Esa mujer fue su última clienta de la noche. Así, el brindis le tocó en soledad y el saludo con su marido fue a través de una videollamada cuando se hizo la medianoche.

“Moqueamos un poco, unas lagrimitas. Pero bueno, uno agradece tener trabajo. Yo tengo a toda mi familia en Misiones y lo único que tengo acá es mi esposo. De hecho, el turno no me tocaba a mí; le tocaba a una compañera que tenía hijos, así que decidí decirle a ella que lo hacía para que pueda pasarlo con sus hijos”.

Analia trabaja en la Sucursal 7 de Farmacia Social y le tocó trabajar en Navidad. Foto: Archivo personal.

NOCHEBUENA SOBRE RUEDAS

Accidente fatal: una mujer murió tras intentar prender fuego la parrilla con alcohol etílico

Adriana Araneda también tuvo un brindis especial esta Navidad. La medianoche la encontró arriba de su auto, en el barrio Máximo Abásolo, luego de dejar a una pasajera en la calle Forjadoras Patagónicas. «La dejamos a las 23:58 y con mi pareja nos quedamos ahí, en la calle, viendo las luces y los fuegos artificiales desde el auto».

Adriana es Uber. Hace un año decidió dejar de cuidar adultos mayores, por ser un oficio mal pago, y trabajar como Uber, alquilando un auto con el que todas las noches sale a trabajar.

Habitualmente lo suele hacer con su pareja, por una cuestión de seguridad, y el 24, en la víspera de Nochebuena, salieron a hacer un viaje y terminaron trabajando toda la noche.

“Salimos con mi pareja a las ocho y media de la noche y no paramos hasta las ocho de la mañana del 25. Prendimos la aplicación y justo salió un viaje de Stándart a Palazzo que tenía un precio bastante elevado por aplicación. Así que arrancamos a esa hora y fue un viaje tras otro. No conseguimos ni un kiosco abierto para comprar algo, lo cual era lógico, pero valió la pena por la diferencia económica”.

Sobras de Navidad: cuánto tiempo se pueden guardar el matambre y el vitel toné en la heladera

La medianoche los encontró en el barrio Máximo Abásolo. Dos minutos antes dejaron a una pasajera. Foto: Archivo personal.

Adriana admite que decidió trabajar porque en las fiestas se puede lograr una diferencia económica que le permite alquilar el auto por varios días. Generalmente son noches complejas, entre alcohol y otros derivados, pero esa noche fue tranquila.

Para Adriana, la parte económica es fundamental; por eso, este Año Nuevo volverá a trabajar, sabiendo que, en tiempos de crisis, debe aprovechar cada momento, como también lo hace en su heladería social Via Bana. “Entre las dos cosas vivimos el día”, dice con sinceridad.

“Un retroceso total para Comodoro”: llaman a marchar contra la pirotecnia, tras una Navidad con animales heridos y perdidos

Adriana es uber y decidió trabajar durante las fiestas para hacer una diferencia. Foto: Archivo personal.

Esta noche serán otros quienes trabajen en la víspera de Año Nuevo y durante el brindis: trabajadores que prestarán su servicio, sabiendo que es parte de su tarea y de un servicio esencial. Feliz Año Nuevo para ellos y para todos los que llegaron al final de esta crónica. Que el 2026 nos regale más trabajo para todos.

Más noticias
Noticias Relacionadas