La situación en las laderas del cerro Hermitte, en Comodoro Rivadavia, alcanzó un punto de máxima tensión. A pesar de las reuniones mantenidas con las autoridades municipales, los vecinos del sector Sismográfica describieron un panorama desolador que combina la catástrofe geológica con el avance de la inseguridad.
La preocupación principal de las familias radica en la integridad física de los menores y adultos mayores, dado que el movimiento del suelo no se detuvo y las estructuras edilicias presentan daños que empeoran con el transcurso de las horas.
“Nuestras vidas están en peligro, no sabemos si se nos va a caer el techo o una pared; hay criaturas”, expresó con angustia una de las residentes durante un reclamo que mantuvieron este viernes en el Municipio de la ciudad. La frase sintetiza el sentimiento generalizado de una comunidad que observa cómo el esfuerzo de toda una vida se desmorona ante el avance natural del macizo. El riesgo de derrumbe es constante y las grietas en el suelo ya alcanzaron dimensiones que impiden el tránsito normal de vehículos y personas.
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Inseguridad en medio de la evacuación
El desesperado reclamo de vecinos del barrio sismográfica por las grietas en sus casas
A la tragedia natural se sumó en las últimas jornadas un problema que mantiene en alerta a quienes debieron abandonar sus hogares. Los vecinos denunciaron que personas ajenas al barrio intentan aprovechar la vulnerabilidad de la zona para ingresar a las viviendas que ya fueron evacuadas. Según relataron los damnificados, el patrullaje policial resultó insuficiente, especialmente durante las horas de la noche, momento en el que se sienten más desprotegidos frente a posibles actos delictivos.
El reclamo de los habitantes de Sismográfica fue contundente respecto a su situación legal y social. Enfatizaron que no son usurpadores, sino ciudadanos que cumplen con el pago de sus impuestos y que residen en el lugar hace décadas. Por este motivo, exigieron que las fuerzas de seguridad y las autoridades municipales cumplan con sus funciones básicas de protección. La sensación de abandono creció a medida que las familias de la zona alta tuvieron que dejar sus casas sin tener un lugar alternativo donde pernoctar, quedando en una situación de extrema precariedad.
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Testimonios del epicentro del desastre
Entre las historias que surgieron en medio de la crisis, se destacó el relato de un vecino que reside en el barrio desde hace 21 años. Su vivienda, según describió, fue el «epicentro» del daño geológico. La estructura de su hogar no resistió la presión del terreno y terminó partiéndose literalmente en dos. Para él y su familia, la pérdida es total y la incertidumbre sobre el futuro inmediato resulta abrumadora. “Yo soy uno de los más afectados, porque mi casa se partió en dos”, aseguró el hombre mayor.
A pesar de la magnitud del desastre, los afectados aseguraron que nunca recibieron una solución concreta que les permita proyectar una reubicación o una reparación de los daños. Al ser consultada otra vecina afectada sobre qué mensaje le enviaría a los funcionarios públicos que recorren el área o que toman decisiones desde las oficinas gubernamentales, su pedido fue breve pero profundo: “Que por favor sea humano”. Esta demanda de empatía se convirtió en el eje central de las quejas vecinales, quienes sienten que los tiempos de la burocracia estatal no coinciden con la urgencia de quienes temen morir aplastados por sus propios techos.
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Infraestructura colapsada y falta de respuestas
La infraestructura del barrio Sismográfica se encuentra en un estado de colapso total. Las calles internas, que ya presentaban dificultades históricas, hoy no dan abasto para la circulación de maquinaria o vehículos de asistencia. El hundimiento de la calzada y el desplazamiento de los taludes generaron un escenario donde la transitabilidad es casi nula en ciertos puntos. Esto complica aún más las tareas de evacuación de pertenencias y el acceso de servicios de emergencia en caso de ser necesarios.
Mientras el Municipio de Comodoro Rivadavia anunció la firma de convenios con organismos técnicos como el SEGEMAR y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco para realizar estudios de suelo, los vecinos señalaron que los tiempos de la ciencia no resuelven la falta de una cama para pasar la noche. La demanda por albergues transitorios o subsidios para alquileres se volvió prioritaria ante el desplazamiento forzado de quienes ya no pueden habitar sus hogares por riesgo de colapso inminente.
