“La única persona que me defendió ese fin de semana fue Javier Milei. Cuando hice la colecta para Corrientes me bardearon en todos lados. Yo también invito que alguien me pueda dar una explicación de por qué me bardeaban, inclusive el presidente Alberto, por yo estar equipando 25 cuarteles de bomberos en Corrientes que se prendía fuego. Mientras Alberto Fernandez atajaba penales en la playa”, declaró Santiago Maratea en un reportaje streaming.
El influencer famoso por las colectas recordó los momentos en que el gobierno kirchnerista cuestionaba sus donaciones a diversos centros de asistencia en la provincia litoral. “Me bardeaban todos. Los canales, los influencers y que yo estoy yendo en contra del Estado”, rememoró y detalló: “Y que nosotros no podemos resolver nada porque somos unos imbéciles y que cualquiera que demuestre que nosotros como ciudadanos podemos generar un cambio positivo, está yendo en contra de los intereses del país”.
En un fragmento de la entrevista, el joven parafraseo unos dichos del líder libertario refiriendose a su persona. “A Maratea le tienen que dar el premio Adam Smith de Oro Cómo lo va a bardear, no se explica”, mencionó. Varias secuencias de la grabación de esta charla con el influencer de las campañas solidarias digitales fue compartida en diversas redes sociales libertarias.
Los cuestionamientos alrededor de la donación de Maratea para los bomberos de Corrientes no nació del gesto solidario en sí —que en 2022 permitió recaudar más de 100 millones de pesos en menos de 24 horas para comprar camionetas, autobombas y equipos que nunca antes habían tenido muchas dotaciones voluntarias— sino de las tensiones que surgieron después sobre cómo se administraron esos recursos y lo que significaba una acción de recaudación de esa magnitud en un contexto de crisis estatal.
La polémica tomó fuerza meses después de la colecta, cuando voluntarios del cuartel de Bomberos Voluntarios de San Miguel denunciaron problemas en la administración del dinero y que partidas destinadas al mantenimiento del cuartel no llegaban correctamente, obligándolos incluso a pagar combustible y comida de su propio bolsillo. En medio de esa controversia, el influencer tuvo que aclarar que las sospechas no tenían que ver con lo recaudado en su campaña, sino con fondos del Estado.
“Si leí bien las sospechas no son sobre la plata de las colectas, las sospechas son por la plata que no pone el Estado. De hecho con la colecta no le dimos plata a nadie, repartimos camiones, bombas, pingafogos, cascos, guantes, etc.”, explicó el influencer en respuesta a las críticas.
Las reacciones en redes sociales tampoco se hicieron esperar y reflejaron la división de opiniones que generó el fenómeno Maratea. El cantante Manuel Quieto, líder de La Mancha de Rolando, fue uno de los críticos más virales: “Hola soy el influencer, laburo de fomentar la antipolítica entre los jóvenes que me siguen. Hice una colecta y junté 100 palos para Corrientes. 1 palo lo puso la gente poniendo de a 400 pesos, 99 palos los puso Soros y algunas ONG’s…”, escribió irónicamente para cuestionar el origen y la representación de la colecta.
Ese tipo de señalamientos puso en el centro del debate no solo la gestión de los recursos sino el papel de figuras mediáticas en causas públicas, y cómo estas intervenciones pueden ser interpretadas como “fomentar la antipolítica” o como acciones que sustituyen tareas que corresponderían al Estado, según sus críticos. Lo que empezó como una movida solidaria con alto impacto mediático y tangible apoyo logístico para combatir los incendios se transformó con el tiempo en un caso debatido no solo por la eficacia de la ayuda, sino por cómo se maneja la transparencia en grandes colectas populares y qué lugar ocupan los influencers en la esfera pública, generando cuestionamientos hasta el día de hoy.
