El cantante Joaquín Levinton, líder de Turf, protagonizó uno de los momentos más comentados del Cosquín Rock este sábado al aparecer de manera inesperada: llegó al predio del aeródromo de Santa María de Punilla dentro de una ambulancia, en una entrada cargada de humor y guiños a su reciente problema de salud.
Con la sirena encendida como parte de la puesta en escena, el músico fue trasladado en camilla hasta el escenario por personal caracterizado como enfermeros. Allí, ante la sorpresa del público, se levantó al comenzar los primeros acordes de No se llama amor, desatando una inmediata ovación de los asistentes.
El gesto hizo referencia al episodio cardíaco que sufrió el 12 de diciembre pasado, cuando debió ser internado de urgencia tras descompensarse mientras realizaba un show en un bar del barrio porteño de Palermo. En aquel momento fue asistido por el SAME y trasladado al Hospital Fernández, donde permaneció internado varios días.
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Según se informó entonces, el artista —de 50 años— sufrió un infarto agudo de miocardio y debió ser sometido a un procedimiento en el que le colocaron un stent. A través de un comunicado, la banda había llevado tranquilidad a sus seguidores al confirmar que el tratamiento había resultado exitoso y que el cantante evolucionaba favorablemente.
Con su regreso a los escenarios y una entrada que combinó ironía y celebración, Levinton transformó un momento difícil de su vida en una performance que fue recibida con entusiasmo por el público del festival.
